Caifanes en Torreón; una noche que revive generación tras generación

El Coliseo Centenario recibe a Caifanes con una velada cargada de recuerdos, voces al unísono y los éxitos que han marcado décadas.

Autora: Andrea Hernández, 17 de noviembre de 2025

El Coliseo Centenario se llena desde temprano este 15 de noviembre, cuando seguidores de todas las edades se reúnen para reencontrarse con la esencia de Caifanes. El ambiente previo ya adelanta algo especial: familias enteras, parejas, veteranos del rock mexicano y nuevas generaciones caminan hacia el recinto con un mismo objetivo, cantar cada clásico que forma parte del ADN musical del país.

A las 9:30 p.m., las luces se atenuan y Torreón guarda silencio por unos segundos. Saúl Hernández aparece entre sombras y el público estalla. Sin preámbulos, suenan “Aquí no es así”, “Debajo de tu piel” y “Para que no digas que no pienso en ti”, piezas que funcionan como un puente directo hacia la memoria colectiva.

La intensidad crece con “Miedo” y “Miércoles de ceniza”, dos canciones que conectan con quienes han acompañado a Caifanes desde los 80 y 90. La banda avanza hacia terrenos más profundos con “Sombras en tiempos perdidos” y el poderoso riff de “Los dioses ocultos”, que provoca un rugido desde las gradas.

Minutos después, la emoción se vuelve más íntima cuando interpretan “Metamorféame” y “Cuéntame tu vida”, piezas que introducen matices de vulnerabilidad y cercanía. El público retoma fuerza en cuanto suena “Mátenme porque me muero”, un himno que envuelve al Coliseo en una mezcla de nostalgia y celebración.

La energía sube todavía más con “Viento”, uno de los momentos más esperados de la noche. El público canta cada verso con la sensación de estar reviviendo un capítulo esencial de la historia del rock en español. La audiencia mantiene esa energía durante “No dejes que” y “Afuera”, dos temas que generan un coro unificado de principio a fin.

El punto de mayor explosión emocional llega con “La célula que explota”, cuyo cierre con trompeta desata una ola de aplausos que retumba por varios minutos.

El cierre llega con “Hasta morir”, seguido de dos despedidas que se sienten como un abrazo musical: “Pachuco”, “Te lo pido por favor” y la inolvidable “La Negra Tomasa”, con las que la banda honra su identidad cultural y agradece el apoyo que los ha acompañado por décadas.

Entre el público, Inclusivo observa escenas que reflejan la fuerza del encuentro: hijos cantando junto a sus padres, amigos abrazándose durante las líneas más significativas, personas con discapacidad disfrutando del espectáculo desde áreas accesibles y adultos mayores emocionados al escuchar canciones que marcaron su juventud.

La noche reunió voces y reunió historias. Y Caifanes, una vez más, dejó claro por qué sigue siendo parte viva del corazón musical de México.

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