Lalo Mora, Eliseo Robles, Raúl Hernández y Rosendo Cantú hicieron cantar al Coliseo Centenario con una noche de clásicos norteños que siguen vivos entre públicos de distintas edades.
Omar Isaí García | 30 de mayo de 2026
El Palomazo Norteño reunió la noche del viernes 29 de mayo a distintas generaciones en el Coliseo Centenario de Torreón, donde canciones que nacieron hace décadas volvieron a escucharse con fuerza en voces de adultos, jóvenes y nuevos seguidores del género. La presentación formó parte del Tour “Clase Maestra”, concepto que reúne a Lalo Mora, Eliseo Robles, Raúl Hernández y Rosendo Cantú en un mismo escenario.
La velada comenzó pasadas las 9:00 de la noche con la participación del grupo La Inersia, que abrió el ambiente con temas como “Belleza de cantina”, “Árboles de la barranca” y cumbias como “La hierba se movía”. Su presentación concluyó alrededor de las 9:15 p.m., dando paso a la espera por los cuatro intérpretes principales.
El escenario fue uno de los elementos que llamó la atención: el concierto se realizó en formato 360 grados, con una escenografía tipo cantina que permitió una conexión visual más cercana entre los artistas y el público. Ese montaje acompañó una noche construida alrededor de corridos, boleros, cumbias, rancheras y canciones románticas que forman parte del repertorio norteño más reconocido.
El Palomazo Norteño inició cerca de las 10:30 de la noche, cuando los artistas comenzaron a aparecer uno a uno. Primero salió Eliseo Robles con “Pa’ qué me sirve la vida”; después llegó Raúl Hernández con “Carta abierta”; más tarde apareció Rosendo Cantú con “El Palomito”; y finalmente Lalo Mora interpretó “El rey de mil coronas”, una de las canciones asociadas a su trayectoria.
Tras un video de presentación, el Coliseo Centenario respondió con fuerza a los primeros duetos. Casi a las 10:50 p.m., Rosendo Cantú y Lalo Mora interpretaron “Prenda querida”; luego Raúl Hernández y Eliseo Robles cantaron “Chaparra de mi amor”. Más adelante, Rosendo Cantú y Raúl Hernández unieron voces en “Cariño dónde andarás” y “Una página más”, una de las canciones que hizo cantar al público en una sola voz.

Pasadas las 11:00 de la noche, el repertorio siguió con “Me refiero a ti”, en las voces de Raúl Hernández y Lalo Mora. Después llegó una tanda de canciones que se mantienen en el gusto popular: “Los dos amigos”, “El federal de caminos”, “El preso de Nuevo León”, “La venganza de María” y “Asesino a sueldo”. En ese tramo, la respuesta del público dejó claro que estas historias cantadas siguen presentes en la memoria familiar y en las nuevas generaciones.
Uno de los momentos más representativos de la noche ocurrió cuando sonaron temas como “Amor prisionero”, “Cruzando el puente”, “Con tu imagen”, “Cobardemente” y “Un viejo amor”. Las canciones no sólo fueron escuchadas, fueron coreadas por asistentes de distintas edades, desde quienes crecieron con estos intérpretes hasta jóvenes que hoy las conocen por herencia familiar, reuniones, plataformas digitales o fiestas donde el norteño sigue ocupando un lugar central.

A las 11:40 p.m., el concierto cambió de ritmo con una tanda de cumbias que puso a bailar al público lagunero. Sonaron “Chiquilla cariñosa”, “Hay unos ojos”, “Que la dejen ir al baile sola” y “Tan bonita”, canciones que hicieron que la noche pasara del coro nostálgico al baile entre pasillos, asientos y zonas cercanas al escenario.
Cerca de las 11:50 p.m. llegó la sección anunciada como mano a mano, donde cada intérprete defendió parte de su historia musical. En esta parte sonaron canciones como “La mesa del rincón” y “Cielo”. Después llegó una sección de boleros con temas como “Recuérdame y ven” y “Nos estorbó la ropa”, antes de un último mano a mano que incluyó “Enséñame a olvidar”.

Ya en la madrugada del sábado, alrededor de las 12:15 a.m., el concierto entró a una tanda de corridos con “Las tres tumbas”, “Ramiro Sierra”, “Santos Valdés”, “Chito Cano” y “Laura Garza”. Esta última resonó con especial fuerza entre los asistentes y fue una de las más coreadas de la noche.
La parte romántica también tuvo un espacio importante con “Para ti mi amor”, “Mi tesoro” y “No hay novedad”. Después llegaron dos canciones que conectaron con el sentimiento del público: “Un puño de tierra” y “Seis pies abajo”, interpretaciones que reforzaron el vínculo emocional entre el repertorio clásico norteño y los asistentes.
Cerca de las 12:50 a.m., sonaron “El Rogón”, “Amor a la ligera”, “Prenda querida”, “Apenas te fuiste ayer” y “Que me lleve el diablo”, otra de las canciones más cantadas por el público en Torreón. Pasada la 1:00 de la mañana, los artistas anunciaron una despedida con cuatro temas: Lalo Mora cantó “El hombre que más te amó”, Eliseo Robles interpretó “Que me entierren cantando”, Rosendo Cantú se despidió con “El asesino” y Raúl Hernández cerró con “La puerta negra”.

Sin embargo, la respuesta del público al pedir una más hizo que la noche se extendiera. A la 1:20 de la mañana, sonó “Tragos amargos”, una canción que terminó por sellar una presentación donde la nostalgia no fue el único hilo conductor, también quedó claro que el norteño clásico sigue encontrando nuevos oídos.
El concierto del Palomazo Norteño en Torreón confirmó que muchas canciones del repertorio regional mexicano han pasado de generación en generación. En el Coliseo Centenario cantaron quienes vivieron el auge de estos artistas y también lo hicieron jóvenes que conocen los coros, graban los momentos y mantienen vigentes historias musicales que siguen formando parte de la identidad del norte de México.
